Gran inauguración gran. Comienza este ciclo bloggero con un profundo agradecimiento a nadie en particular. La idea de este lugar no es otra que la de transmitir mis pensamientos a personas a las que yo no le importe en lo más mínimo; ¿qué otra cosa podríamos desear en el mundo, que personas completamente ajenas a nosotros mismos gasten su tiempo en leer algunas líneas que escribimos en momentos de ocio y liberalidad? La realidad es que, bueno, sí se podrían desear otras cosas, yo quiero una PlayStation 3, pero creo que no me llenaría tanto. Como todas mis iniciativas —que comienzo con euforia y anuncio con bombos y platillos—, esto seguramente va a quedar en la nada, pero la idea es ir probando, ¿no? Después de todo, ¿qué se hace en la vida, si no ir probando distintas cosas, haciendo que la existencia parezca un poco menos fútil? ASí que acá estoy, escribiendo esto, justo antes de ponerme a trabajar —por cierto, no dormí una chota, y tengo que laburar hasta las 10 de la mañana por lo menos, y verdaderamente no quiero...—, pensando con qué fin lo hago, qué cosa interesante voy a postear en la segunda entrada. Algo habrá que encontrar —no, definitivamente no quiero laburar...—.
¡Ya está!, me decidí: este va a ser un blog dedicado a lo cotidiano, al día a día de la gente normal. Eso, eso, algo con lo que todos puedan sentirse identificados y puedan decir: "Sí, la puta madre, completamente. No estoy solo en el mundo". De esta forma todos vamos a ir dándonos cuenta poco a poquito que somos una mierda, sin ir más lejos.
Bueno, habiéndo dicho esto, y casi sintiéndome un poco mejor, me retiro de la primer entrada. La segunda se viene con toda y no va a ser tan efímera como pudo haberles llegado a resultar esta (a muchos otros les habrá parecido lo contrario, pero no me dirijo a ellos, porque seguramente no llegaron hasta acá, esa gente no ve una pija o una teta en el primer párrafo y se aleja a paso gimnástico).
jueves, 12 de junio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)